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El pepinazo alemán

20 septiembre 2011

A pesar de la resaca electoral, creo que todos habremos oído o leído sobre la alerta sanitaria que levantó Alemania en torno a varios productos agrícolas españoles. Alemania acusaba a los pepinos españoles de ser la causa de una infección producida por “E. coli” una bacteria intestinal,  y que había causado la muerte a varios ciudadanos alemanes (actualmente 15 personas han fallecido). Toda esta alerta, todo este revuelo, lo levantaron sin tener pruebas concluyentes, ni análisis que avalaran dicha acusación. Es decir, eran más que conscientes de no tener certeza alguna sobre quien tenía la culpa de dicha contaminación alimentaria, y también conscientes del daño económico que puede producir una alarma de este tipo a la economía de un país, y para aliviar la tensión que produce un hecho así internamente, señalaron “pa España”, así, si había crítica era para otro país, sin asumir políticamente ninguna culpa, los mandatarios alemanes sobre el asunto ante sus ciudadanos.

Tras el pepino pasaron a acusar a los tomates y a las lechugas, ya tenían la ensalada completa. A todo esto nuestros agricultores, con todo lo que ya de por sí tienen encima, aguantando la cuarentena alemana y la que posteriormente fue europea. Porque el miedo crece, y los mercados se cierran.

“Cornelia Prüfer-Storks, aseguró hoy que el estudio comparativo realizado en laboratorio ha evidenciado que la variante agresiva y resistente de esta bacteria descubierta en las heces de los afectados, la “O104″, no coincide con la descubierta en los pepinos españoles del mercado central de Hamburgo.”

Ahora se descarta que los pepinos españoles sean el origen del “E. coli” pero la industria comercializadora, ha perdido 550 empleos en menos de una semana, por la crisis del pepino en las provincias de Almería, Granada y Málaga debido a la congelación de la demanda que ha provocado la alerta sanitaria por pepinos registrada en Alemania.

Hace una semana,  Cornelia Prüfer-Storks, apuntó a los pepinos españoles como elementos contaminados y, en consecuencia, potencial fuente de la infección. Ahora se descarta gracias a los análisis efectuados.

 

Pero en España, las empresas del sector han tenido que dar de baja 550 contratos, principalmente de mujeres envasadoras, por la paralización de la comercialización de muchas frutas y hortalizas en varios países de destino.

Siete países prohibieron la venta de hortalizas españolas sin esperar el resultado de los análisis. El sector calcula que las pérdidas ascienden a 200 millones de euros semanales.

Europa ha cerrado las puertas a la producción española no sólo contra los pepinos, también están boicoteando la venta y el consumo de zanahorias, tomates, lechugas, berenjenas y frutas españolas. Es la ruina para nuestra agricultura.

Austria, Dinamarca, República Checa, Bélgica, Dinamarca, Suecia y Rusia han recomendado a sus ciudadanos que tiren todos los productos hortofrutícolas de origen español. Toda esta persecución es ilegal, pero como siempre, porque sufrimos gobiernos de pandereta, nadie pagará las consecuencias de esta “euroilegalidad”, solo pagarán los agricultores como siempre, y esos trabajadores, la mayoría trabajadoras, que se han visto compuestas y sin curro por el pepinazo alemán.

España puede pedir a la UE una indemnización, pero ya veremos si esto ocurre, y si de verdad se compensa a todos los que, a consecuencia de las prisas del Gobierno de Merkel por callar a sus ciudadanos, ha sufrido algún daño, económico o laboral en España.

C.M.P

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